CUALES SON LOS ATRIBUTOS DE DIOS?

¿Cuáles son los atributos de Dios?

La única manera de realmente saber cómo es Dios y conocer sus atributos es a través de la revelación de sí mismo en la Biblia, la Palabra de Dios al hombre. Sin la autoridad de la Biblia, cualquier intento de explicar los atributos de Dios nos expondría a opiniones, conjeturas, y suposiciones, que son muchas veces incorrectas, particularmente cuando se trata de entender a Dios. Los atributos de Dios, según son revelados en la Biblia, son cruciales para entender la verdad acerca de Dios, quién es, qué hace, y cómo es Él.

Uno de los atributos principales es el de Creador de todas las cosas (Génesis 1:1; Salmo 24:1). Nada de lo que existe llegó a existir por sí solo, y ningún proceso (como la evolución) creó nada. Como Creador, Dios hizo todo según su plan perfecto para revelarse y reflejarse a sí mismo en la creación. La creación luego fue empañada por la caída del hombre al pecado, pero aun la creación caída todavía testifica al poder y genio de Dios (Génesis 3:17-18; Romanos 1:19-20). La creación habla de los atributos de Dios aunque “no hay lenguaje ni palabras ni es oída su voz” (Salmo 19:1-3).

Más allá de ser el Creador, Dios es eterno, es decir que no tuvo principio y no tendrá fin. Su existencia es de un ser que es inmortal e infinito (Deuteronomio 33:27; Salmo 90:2; 1 Timoteo 1:17). En diferencia al hombre quien vacila de un día al otro, Dios es inmutable y como no cambia quiere decir que es absolutamente fidedigna y confiable (Malaquías 3:6; Números 23:19; Salmo 102:26-27). La mente de Dios es incomprensible para la humanidad. Los pensamientos de Dios no son nuestros pensamientos, ni sus caminos son nuestros caminos (Isaías 55:8). Son mucho más altos que los nuestros a tal extremo de hacerlo a Él inescrutable, insondable, misterioso, y más allá de nuestra capacidad de comprenderlo por completo (Isaías 40:28; Salmo 145:3; Romanos 11:33-34).

Dios es único; Él es uno solo y no hay otro (Isaías 45:6), y tan solo Dios es digno de nuestra adoración y devoción (Deuteronomio 6:4). Dios es totalmente soberano en toda la vida y en toda circunstancia. Sus planes y propósitos son firmes y nadie puede detenerlo ni decirle, “¿Qué haces?” (Job 9:12; Salmo 93:1; 95:3; Jeremías 23:20). Dios es espíritu, que quiere decir que es invisible (Juan 1:18; 4:24). Dios es trino, siendo igual de presente en el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. No es tres Dioses, sino un Dios en tres Personas, cada una la misma en sustancia e igual en poder y gloria. Dios es verdad, dirá siempre la verdad y, a diferencia del hombre, Él no puede mentir (Salmo 117:2; 1 Samuel 15:29).

Dios es justo, aunque no se puede decir que es justo según nuestro concepto de justicia. Si fuera solamente justo, toda la humanidad sería perdida y tendría que pasar la eternidad en el infierno pagando sus pecados. Pero Dios no es “justo”; sino que es también misericordioso y bueno. Así que en la segunda Persona de la Trinidad, fue a la cruz para morir en nuestro lugar, recibiendo el castigo que nosotros merecemos (2 Corintios 5:21). La justicia de Dios y su rectitud, la cualidad o característica de ser recto o imparcial, es otro atributo de Dios. No muestra favoritismo respetando a uno sobre otro (Deuteronomio 32:4; Salmo 18:30). Dios es omnipotente; su poder es absoluto y sin límite, aunque siempre limita su propio poder actuando de acuerdo al resto de su carácter (Apocalipsis 19:6; Jeremías 32:17, 27). Dios es omnipresente (Salmo 139:7-13; Jeremías 23:23) y omnisciente (1 Juan 3:20), que significa que está en todas partes y sabe todo, sea pasado, presente, y futuro.

El atributo primordial, y el que impregna todos los demás atributos, es su santidad trascendente. Su santidad es lo que lo separa de toda mancha moral. Dios es como un fuego consumidor y su santa ira contra el pecado es temible (Hebreos 12:29, 10:27, 31). Su santidad tiene como contrapeso su gracia que ofrece bondad, caridad, misericordia, y amor a los que no lo merecen.