Habitando el Espíritu Santo en el creyente.

Introducción:

     Entre los ministerios para la santificación del creyente en la actual dispensación de la iglesia, es el de habitar o hacer habitación en toda persona que ha creído genuinamente en Jesús. Es un tema de suma importancia para ser observado con sumo cuidado. Es un tema que se mal interpreta o simplemente no se toma muy en serio por los que se ocupan de predicar la palabra.

      Es de suma importancia debido al roll que ocupa en los creyentes para el progreso de crecimiento en cada creyente genuino. Siempre me gusta usar la palabra "creyente genuino", porque no se puede tomar como un hecho real (quisiéramos que así fuera), de que toda persona que asiste a las iglesias, verdaderamente han nacido de nuevo, repito, (quisiéramos que así fuera), pero la realidad es otra. Por tanto, es de esperarse que el Espíritu Santo no esté morando en toda la persona que se ha declarado creyente, o profesa serlo.

     Mateo 7:21, declara que no todo el que le dice a Jesús "Señor, Señor", entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad del Padre. Lucas 6:46, Jesús hablando dice, "¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? ¿Cual es la voluntad del Padre?  ¿Y a que se refiere Jesús cuando dijo "y no hacéis lo que yo digo? La voluntad del Padre, pueden ser muchas, pero es obvio que a la "voluntad" a la que se refiere, y "no hacéis lo que digo", es estar en la roca de acuerdo al contexto de Lucas 6:46.

     La única forma en que una persona puede estar verdaderamente en la roca, que es Cristo (1P. 2:4; 1Co. 10:4), es naciendo de nuevo. Lucas habla de dos personas que estan trabjando para Cristo, pero es obvio observar que uno esta en la roca (nacido verdaderamente de nuevo), y el otro que aunque también esta trabjando para él, no esta en él que es la roca (no había nacido de nuevo). Su trabajo fué en vano y también su vida. Pues sin Cristo el único destino es el infierno (lago de fuego) [Ap. 20: 12).

     El su ministerio, el Espíritu Santo siempre ha estado involucrado en toda decisión que ha hecho toda persona que ha venido no solo al conocimiento de Jesús, sino también en su aceptación (Jn.16:8-9). Debemos de saber que el ministerio que el Espíritu Santo tuvo en el Antiguo Testamento, no es igual al ministerio que tiene en esta dispensación de la iglesia. Hoy la promesa es el de habitar en todo creyente genuino.

1.- El Espíritu Santo que mora en todo creyente, es un don de Dios.

     Juan 7:37-39, dice: "Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en m, como dice la Escritura, de su interior correrán rios de agua viva". Esto dijo del Espíritu Santo que habían de recibir los que creyesen en él (Jesús); pues aún no haba venido el Espíritu Santo, porque Jesús no habúa sido glorificado. Lógicamente se habla de una dádiva divina por parte de Dios para todo los creyentes genuinos.

     Mateo 7: 7-11, declara: "Pedid y se os dará, buscad, y hallaréis, llamad, y se os abrirá". Muchos han tomado esta escritura como refiriéndose a cuestiones materiales, pero la realidad es otra. Si observamos su parte escritual paralela que es Lc. 11: 9-13, nos damos cuenta de que Jesús no estaba hablando de posesiones materiales, por el contrario, cuando leemos el verso 13, nos damos exactamente a lo que se refiere: "Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuanto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan".

     Obviamente, estaba hablando de la dádiva de su Espíritu Santo a todo el que pida la presencia de su Espíritu Santo. No descartamos que nuestro Dios es dadivoso no solo en darnos su Espíritu, pero también en las cosas materiales al todo el que pide de acuerdo a su voluntad. Y no solo eso, sino que esta atento a nuestras necesidades (Mt. 6: 25-33).

     Ro. 5:5, es otra parte donde se declara la presencia de su Espíritu Santo a todo creyente "porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu que nos fué dado". Al igual que Ro. 8:9, donde dice: "Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en nosotros. Si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él".  

     Otras partes de la escritura que nos ofrece la misma información, son: 1Co. 2:12; 2Co. 1:22;; 13:5; Ef. 1:13; 4:30.

2.- Si el Espíritu no habita en alguno, eso indica que no es de Dios (no es salvo).

     Pablo en Ro. 8:9, declara que el no tener el Espíritu Santo, equivale a no pertenecer a Cristo. Nuevamente en 2Co.13:5, Pablo nos declara lo mimo. En esta parte de la escritura, Pablo hace mención a los de Corintio que su demasiada carnalidad estaba dando evidencias de que Cristo no estaba habitando en cada uno de ellos, y los exhorta a un examen personal. Es probablemente que hayan confesado a Cristo como Señor de sus vidas, de una manera no genuina, o probablemente necesitaban esforzarse en la gracia. 

     Judas 19, es otra parte que nos declara que aquellos que causan divisiones, los sensuales (los naturales), son los que no tiene al Espíritu. Al igual que 1Co. 2:14, donde el hombre natural (no nacido de nuevo), no puede percibir las cosas que son del Espíritu.

3.- Los creyentes en pecado, están habitados por el Espíritu Santo:

     Aqui encontramos un problema con algunos que no quieren aceptar o no saben que el Espíritu Santo puede morar en personas que aun tiene o estan de alguna manera en pecado. En cuanto a pecado, no estoy hablando de "pecado" en el sentido de lo que se conoce como el pecado "original", pues sabemos que aun lo tenemos (1Jn. 1:8), (Ro. 7: 7-25), pero estoy hablando de algun pecado (s) ocacionado por el pecado original (1Jn. 1:10).

     Otra parte de la escritura que nos declara esta evidencia, es 1Co. 3: 1-3, donde Pablo se refiere a los de Corintio como hermanos aun cuando estaban siendo exhortados por la carnalidades que se estaban siendo evidente entre ellos. 1Co. 6, es otra parte donde Pablo se refiere a ellos como a hermanos aun cuando ellos no estaban manejando los asuntos de la iglesia como a espirituales maduros.

     De acuerdo a Pablo, la persona mencionada en 1Co. 5:5, es un hermano que necesitaba una disciplina muy severa, "el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el dia del Señor Jesús". Lo mismo en Ro. 8:9, donde se declara que el vivir en el hábito carnal no es tener el Espíritu, pero no descarta la posibilidad de que se tenga el problema de carnalidad (Ro. 7:7-25).

     Es arrogancia el admitir que no se peca contra Dios en nuestro diario vivir (1Jn. 1:8, 2:1). recordemos que cuando aceptamos a Jesús en nuestras vidas de manera genuina, él nos salva de nuestros pecados del pasado (Justificados), de los pecados del presente (Santificados), y de los del futuro (Glorificación). La Glorificación se llevará a cabo cuando recibamos nuestros cuerpos glorificados. Sea que estemos vivos en Cristo o muertos en Cristo cuando él venga por su iglesia.

4.- ¿Cuanto tiempo permanece el Espíritu Santo en el creyente?

     Algunos admiten que el Espíritu Santo es dado al creyente genuino, pero también admiten que puede ser quitado a aquellos que pecan en su caminar de sus vidas cristiana. En otras palabras, admiten que el Espíritu puede habitar en el creyente genuino, pero niegan la permanencia del mismo. El problema que existe con esta posición es: ¿cual es el pecado por el cual Cristo no haya llevado a la cruz y que sea la causa para que el Espíritu Santo deje la habitación que ha tomado en el creyente genuino? La respuesta es "ninguno", ya que Cristo ha pagado por todos. Hebreos 10: 14, declara que un solo sacrificio, hizo perfectos a los santificados.

     Algunos creen que un creyente genuino puede cometer el pecado de la "blasfemia" contra el Espíritu (Mt. 12: 22-32).. Pero eso no es posible. ¿Que sucede cuando un creyente genuino comete pecado (s)? ¿lo deja el Espíritu?. No, la Biblia dice que cuando un creyente peca, el Espíritu que vive en él se constrista (Ef. 4:30). Ademas, en Juan 14:16, Jesús mismo nos promete que su Espíritu estará con nosotros para siempre.

     La seguridad del creyente y la habitación del Espíritu Santo, son doctrina inseparables ofrecidas a un creyente genuino por parte del Padre. Auqnue sí es cierto que el Espíritu no abandona al creyente genuino cuando peca, es cierto que su efectividad en él, disminuye, pero jamás lo abandona.

Conclución;

     La gracia de mi Señor es infinita por tanto suficiente. Cuando Pablo rogó a Dios tres veces que le quitara el aguijón en él, la respuesta de Dios fue: "bástate mi gracia". En otras palabra, no importa lo que te pase en tu naturaleza, o que tan grave sea esta situación en contra, mi gracia es suficiente para llevarte al cielo. Ro. 8: 28-39, es un pasaje tan poderoso que no cabe ninguna duda de que no hay nada en esta tierra que viniendo a nuestras vidas, nos pueda separar de nuestro Señor.